El viaje interno

 Sudafrica, 13 de Octubre del 2015

Ya pasó mas de un año y medio desde que decidí salir a explorar-me un poco mas, fue en marzo del 2014, después de haberme encontrado con Alex, el ser mas hermoso de mi mundo, y haber compartido con el los dos meses mas increíbles de mi vida. Ese mes el se fue a seguir su viaje por el mundo y yo empezaba mi propio viaje. Decidí regalar y compartir casi todas mis cosas materiales, ropa, libros, muebles, cuadros, plantas y dejé “La casa linda” el departamento en Capital, después de 5 años de vivir en la gran ciudad. Me quedé solo con una mochila y a partir de ese día salí a caminar la vida. (otra vez)

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El Plan

Había planeado un viaje hasta México, sola, con una buena intención, buscar sabiduría ancestral femenina; El viaje había empezado y mis padres propusieron llevarme hasta la frontera, hacer el primer tramo del viaje conmigo y despedirme en Bolivia. Y así lo hicimos viajamos juntos, nos disfrutamos, nos perdimos un par de veces – obviamente por desconfiar del GPS – pasamos por Salta a visitar a La Virgen del Cerro para pedirle protección, ella era un símbolo para comenzar este viaje de reconexión con lo femenino. Cruzamos la frontera y entre los apunamientos de mi madre y los chistes de mi padre, me dejaron allí, en la estación de tren. Yo les había censurado la palabra “cuidate”, no me la podían decir, porque mi respuesta era: ¿cuidarme, de que? si no me va a pasar nada que no me tenga que pasar… Y así se fueron con lágrimas en los ojos. Todavía puedo recordar y sentir ese instante en que nos despedimos, y en el que creyeron que tal vez me iba para siempre.

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El Viaje

Mi viaje empezó ideal, conectada, comprendiendo las sincronías, conociendo gente hermosa. Hasta que de repente me encontré viviendo en un Matriarcado, donde el trabajo interior era permanente. Con el tiempo comprendí que el no involucrarse en los procesos ajenos era de gran ayuda para la propia evolución, cosa muy difícil de lograr. Seis meses viví allí, haciendo trabajo voluntario en una comunidad con Cosmovisión Andina. Aprendí a ritualizar la vida, a conectarme con mi Luna, a hacer ofrendas a la Pachamama – con sangre de vida, la única sangre que proviene de un acto no violento. Aprendí a caminar descalza, a saludar al Sol, a reflexionar todas las noches y a observarme. Aprendí a pedir permiso a los Apus –  las montañas – a los guardianes de las 4 direcciones, a conectarme con los elementos.

Imagínate un lugar donde se hable de libertad, donde no exista el dinero, donde puedas caminar desnudo sin ojos morbosos mirando, donde puedas comer arriba de lo árboles, y hacer ceremonias de fuego todas las semanas. Aunque obviamente existían las contradicciones y no volvería a ese lugar, no me arrepiento, conocí a mis hermanos Aleyda, MatiMati, Naty, seres increíbles, hermanos de luz que llevo en el corazón. Conocí a otro Alex, con el cual caminamos juntos, crecimos mucho, un ser lleno de amor, una total  inspiración.

 

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Después de eso, un día me fui, sin rumbo, sin saber bien donde, pero necesitaba salir.

Llegué a un pueblo lleno de buenas energías, llamado Samaipata.

Entre el voluntariado de jabones de arcilla, la carpa, los amigos, Naty, las trufas, el acido lisérgico, la fiesta trance, aprender sobre la Atlántida y saber que ellos somos nosotros, somos los mismos hace miles de años, intentando darle luz a esta materia densa. Vivimos un mes lleno de magia, en un pueblito que es encantador.

Unas semanas mas tarde tomaría mi primer curso de Vipassana, 10 días de meditación en silencio.

Curso que me cambió la vida, porque aunque me cueste trabajo darle paz a esta mente indómita, por momento me encontré ahí, conmigo, escuchándome, observándome. Decidí dos cosas importantes. La primera fué volver a casa a agradecer a mi madre, siendo consciente de que salí a buscar conciencia femenina y que si no sano mi primer lazo no puedo seguir buscando nada, y volví solo a decir, Gracias Mamá te Amo. Algo que por años no había hecho, reconocer todo su amor. Así fue que nos abrazamos y nos fundimos…

Y la otra es que decidí viajar a África y reencontrarme con ese hombre cosmos, que un día en un segundo cambió mi vida. Con el cual llevaba meses creciendo a distancia, porque cada vez que uno de los dos crecía y lo compartía automáticamente en el otro también.

Volví a la casa de Molinari en Córdoba y cerré un ciclo de 7 meses de viaje, al interior de mi ser. Más que un viaje fue un bucear, reconociendo nuevos espacios dentro de mi, y sanando otros.

Explorar dentro de las profundidades de mis ser, las zonas oscuras, las zonas luminosas y aquellas que todavía están grises, esperando a ser exploradas.

Con el fin último de conocerme, de entender los recovecos de mi mente zigzagueante, de mi estilo fugaz, para reaprender a ser yo misma. Todo el tiempo.

Para lograr fluir de una manera sincrónica, con el ritmo natural de la vida. Dejando atrás viejos patrones o esquemas implantados por un sistema corrupto, que intenta alienar las mentes, confundir las almas y cerrar los corazones, con miedo desconfianza, inseguridades, ajeno a toda concepción de amor.

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Y hoy después de 7 meses, me encuentro acá al sur del continente Africano, al oeste del país, donde se respira un aire especial. Compartiendo mi vida, con un hombre que es infinito, que es luz, que tiene paz, un hombre sensible, que está conectado a su corazón, y que sabe que tiene mucho amor para compartir. Alejandro en todo este periodo, me bancó en todas, porque estos primeros 5 meses tal vez fueron los mas duros de mi vida, volví a empezar desde cero, absoluto. Cuando llegué no podía decir ni un palabra en inglés, por vergüenza tal vez, por miedo a sentirme juzgada. Me encontré de cara otra vez, con esa personalidad llena de dudas que tenia cuando estaba por mis 16/17 años. Tantas cosas sin sanar de mi adolescencia, que la vida me volvió a poner pruebas, para que con amor, pueda observar mis inseguridades, y dejar de intentar defenderme de falsos ataques, y por fin pueda aprender a comunicarme, a expresarme desde el corazón.

La primer semana empecé a escuchar las voces de las personas, a diferenciar entre voces mas agudas mas graves y mas dulces, después pasé por un estado en que tal vez comprendía a las personas mas expresivas, que me hablaban con gestos, con movimientos corporales. Pase unos meses imaginando cosas que podrían estar diciendo, creando historias. Pero en algún punto me sentí atrapada adentro mío, sin poder expresarme, sin poder decir lo que siento y todo lo que tengo para compartir.

Sentí haber tocado fondo, llegué a ciertos zonas oscuras donde ya no había mas para abajo, sin saber como usar todas mis herramientas y juzgándome mucho.

Hay cosas que todavía no aprendo, que es a generar ingresos y eso es parte de mi búsqueda personal por años. Hacer algo que salga desde mi corazón y poder vivir de ello. Se que no necesito mucho, casi nada, y que en la medida que mas me comparta mas voy a entender mis dudas, y que si pruebo y no funciona, no pasa nada, a no ser extremista. Y no frustrarme tan rápido, darme a mi misma mis nuevas oportunidades.

Pero por otro lado, mucha abundancia, mucho amor, con Alejandro es hermoso compartir mi vida. Cada noche antes de dormir agradecemos, por todo lo aprendido durante el día, y me agarra de la mano para dormir, como si también pudiéramos ir juntos a nuestro inconsciente. Con el aprendo a compartir, nos nutrimos mutuamente, hablamos mucho y nos reconocemos en el otro. Me gusta mucho verlo crecer, es cada día algo nuevo y cada día es alucinante. Además estuve en el desierto por 7 días en un festival que se llama Africa Burn, salimos a la calle a tocar tambores y bailar Hula hula (esa experiencia cambió mi vida), vinieron los padres de Alex a compartir con nosotros, vivimos tres meses en el corazón de un barrio totalmente caótico, nos alimentamos de atardeceres sobre el mar, empecé mis primeras conexiones con la música desde lugares muchos mas profundos, casi por un mes estuvimos yendo al centro Hare Krishna cada mañana y por meses escuchando y acompañando a la banda donde mi compañero toca, Native Young.

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Vivimos cuatro meses mas, en una casa que era una mansión para nosotros, con un lago en el patio, y unas personas de las cuales aprendí muchísimo. En esta época decidí tomar otro curso de Vipassana acá en Sudáfrica, porque además de la magia, estaba todo mi proceso interno y profundo que necesitaba observar solita y en silencio, para volver a encontrarme conmigo. Después de eso las cosas están tomando otros rumbos, en estos últimos meses, estoy aprendiendo muchísimo, hasta que punto me abro con la gente, como me comparto, además del idioma, después del 6º mes, ya estoy mas canchera, ya me importa menos decir que no entiendo.

Y ahora hace dos semanas, cambiamos el chip, nos dimos cuenta que la única manera de no estancarnos, y sentirnos libres es tomarnos la vida como si estuviéramos de viaje constante. Sin tanta parafernalia, mas abiertos, libres, y ahora estamos viviendo detrás del sillón en casa de unos amigos que nos ofrecieron su casa por unos días. Estoy feliz, cada día mas suelta, cada día mas consciente que esto es la vida, no hay mas ni menos, millones de emociones, de sensaciones, un tambor en el pecho, que nos da ritmo, una mente que necesita un poco de paz, de presentes continuos, porque si no le encanta jugar al pasado y a al futuro y desconectarse del centro donde esta la magia.

Estoy aprendiendo a tocar la guitarra y a sentir como la música me atraviesa, tenemos un grupo de amigos con los que nos juntamos a jamear y es cada vez un viaje espiritual. Me doy cuenta que toda mi vida busqué maneras de expresarme, algo que me haga desaparecer, eso que me desconecte del tiempo y el espacio. Busqué el amor, la libertad y el arte, que en definitiva es todo lo mismo. Quiero compartirme, por eso escribo aunque no sepa bien como, pero quiero estar mas liviana y además por que sé que compartir es abundancia.

Sigo con la misma mochila con la que salí desde Buenos Aires, cargada de sueños sin saber a donde me llevará la vida, pero quiero seguir jugando.

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Siempre::Corazón::Universo

Anna.

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5 thoughts on “El viaje interno

  1. Precioso sabía que tenía que aprender de ti !!!
    me emociono de sentir tus palabras más que de leerlas ….gracias por tu gran experiencia y removerme mi corazón

    Precioso

    Me gusta

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