Soy Libre · Soy Árbol · Soy Vida

Quizás aceptar mi Libertad sea una de las vivencias más hermosas que pueda experimentar. Para mi la Libertad verdadera es no tener miedo a la Muerte, que es el único miedo que puedo tener – aunque venga encubierto de infinitas formas. Sanar la relación con la Muerte es algo muy importante porque me permite hacer las cosas de Corazón, sin pre·ocuparme por lo que me pueda pasar. Confiando plenamente en mi Intención y en la forma que tomen las cosas.

También es una forma intensa de vivir, porque en mi Libertad me encuentro con todas esas sensaciones que me retuercen el estómago. Como cuando salto a un lago desde muy alto, o buceo en las profundidades del mar, o cuando me lanzo por una bajada con mi patinete, o cuando canto una canción enfrente de alguien, o le digo a alguien que lo amo. Puedo sentir esa intensa cascada de sensaciones en todo mi Ser. Y en todas esas cosquillas que me recorren el cuerpo se encuentra mi Libertad. Cuando más me abro a sentir estas cosas, cuando comprendo que todo lo que siento es Vida y forma parte de mi, cuando no intento rechazarlo por mucho que me “incomode”, me doy cuenta que el único Miedo que existe es el miedo a la Vida. ¿Y qué sentido tiene temer lo que Soy?

Si quiero ser libre tengo que aprender a perderle el miedo a esa sensación, porque lo que siento también es Vida. Perderle el miedo a Expresar lo que siento y a comunicarme con plena confianza, sin temer lo que pueda decir u hacer. Porque decido Aquí Ahora no tener más miedo de mi mismo. Decido saberme Vivo, Libre e Inocente. Desde este lugar me puedo relacionar con quien sea, sin esperar nada de nadie, sin querer obtener nada de nadie. Reconociendo la Libertad de todos como la mía propia. Y así puedo escuchar lo que me dicen sin tener miedo.

Hoy me he subido al Árbol más alto de la marina, en Muizenberg – Sudáfrica. Hace meses que no me subo a ninguno. Me genera una sensación de Libertad enorme subirme a los árboles. Me siento niño otra vez. Le pierdo el miedo a todo. Siento que están ahí para eso, para jugar, para trepar.

Arbol Marina

Es curioso escuchar los miedos que me asoman en el coco cuando lo hago: “Vale Alejandro, baja ya que te vas a ostiar.” – cuando aún no he superado la primera rama. Sigo subiendo, balanceándome de rama en rama como un mono. “Ale baja ya que te vas a matar!” – ahí me detengo. Me siento en una rama, estoy rodeado de ramas. Respiro el aroma del pino, la corteza, la resina, las hojas en forma de caracola. Sonrío. Ya conozco esos gritos. Ese es el miedo al que me refiero. El miedo a caer, el miedo a Ser Libre. Esa voz que va en contra de todo lo que me hace Feliz y que finge querer protegerme. No necesito es clase de protección gracias.

Sigo subiendo, pasito a pasito, agarrando cada rama con cariño, con firmeza, pisando bien a cada movimiento. Subo por el tronco en espiral, sintiendo cada rama con todo mi cuerpo. Y llego a la copa. Estoy a diez-quince metros del suelo y me siento a salvo. El viento nos balancea en una danza aérea y el pino me abraza, me acuna.

Para mí la Libertad es esa sensación. Y comprendo que para llegar a ella solo tengo que confiar en mi mismo y permitirme sentir todo lo que la Vida me ofrece. Soy Libre. Somos Libres. Nunca lo olvidemos.

Mucha Luz
Alejandro

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